Articulo en La Nación
La tensión que se está viviendo en el mercado informal de cambios, reflejada en las últimas jornadas, obedece tanto a factores estacionales como estructurales. En este marco, el Gobierno no actúa como debería, exhibiendo una falta de pulso en el manejo cambiario y de sus implicancias económicas.
Por un lado, estamos en presencia de un mercado fundamentalmente comprador, donde todos quieren hacerse de divisas y casi nadie vende, y cuando consigue hacerlo, convalida cualquier cotización que establezca.
En la medida en que durante enero y febrero, sobre todo en períodos como cambios de quincena o fines de mes calendario, la agencia recaudadora no flexibilice la ventana de acceso al dólar oficial, los ciudadanos continuarán buscando en el mercado paralelo lo que no pueden obtener por otros mecanismos.